El Diario
Envejecer en casa6 min de lecturaPor el equipo de Eldovia

Adaptaciones del hogar que de verdad ayudan (más allá de las barras de apoyo)

Cuando las familias piensan en hacer más segura una casa para un padre o una madre que envejece, la mente va directo a las barras de apoyo. Importan, pero son el comienzo, no la historia entera. Algunos de los cambios que hacen la mayor diferencia son los que a nadie se le ocurre mencionar: un pasillo más luminoso, una silla de la que es fácil levantarse, un umbral de puerta que ya no atrapa un pie. La meta no es convertir un hogar querido en una clínica. Es quitar en silencio los pequeños peligros y las luchas diarias para que un padre o una madre pueda seguir moviéndose por su propia casa con confianza.

La iluminación, el cambio que más se subestima

Los ojos que envejecen necesitan mucha más luz que los jóvenes, y las habitaciones tenues esconden justo los peligros que causan caídas. Mejor iluminación es a menudo la mejora más barata y de mayor impacto en una casa.

  • Ilumina toda la casa, y presta especial atención a las escaleras, los pasillos y el camino de la cama al baño.
  • Agrega luces nocturnas a lo largo de las rutas que un padre o una madre camina a oscuras, para que un viaje de medianoche nunca se haga a ciegas.
  • Pon los interruptores de luz donde se puedan alcanzar sin cruzar primero una habitación oscura, y considera luces activadas por movimiento para los momentos con las manos ocupadas o medio dormido.
  • Reduce el deslumbramiento y las sombras duras, que pueden confundir a los ojos que envejecen tanto como la oscuridad.

Umbrales, pisos y los peligros de tropiezo bajo los pies

  • Los tapetes sueltos son el peligro de tropiezo más común en una casa. Quítalos o fíjalos firmemente al piso.
  • Alisa o pon rampa a los umbrales elevados entre habitaciones, los pequeños bordes en las puertas que atrapan un pie que se arrastra o la rueda de una andadera.
  • Mantén los caminos de uso frecuente completamente libres de cables, desorden y muebles bajos que son fáciles de no ver.
  • Elige pisos parejos y antideslizantes, y ten en cuenta que una alfombra gruesa y mullida puede hacer más difícil caminar y usar una andadera.

El baño, pensado con cuidado

El baño se gana su reputación como la habitación de mayor riesgo, e ir más allá de una sola barra de apoyo rinde frutos. Piensa en un asiento en la regadera para que bañarse no requiera estar de pie, una entrada sin escalón o de escalón bajo a la regadera para que meterse no sea un obstáculo, y una altura de inodoro elevada que sea más fácil para sentarse y levantarse. Una regadera de mano deja que un padre o una madre se lave sentado, y las superficies antideslizantes bajo los pies importan tanto como cualquier cosa que montes en la pared.

Asientos y alcance

Dos luchas silenciosas desgastan a un padre o una madre cada día: levantarse, y alcanzar cosas. Ambas se pueden solucionar sin una remodelación. Para los asientos, favorece sillas y una cama a una altura que hagan fácil levantarse, con cojines firmes y apoyabrazos sólidos para empujarse. Los sillones suaves, bajos y profundos son hermosos y, para piernas cansadas, una trampa. Para el alcance, baja la vida diaria a la altura de la cintura. Mueve los platos, la comida y la ropa de todos los días fuera de los gabinetes altos y los cajones bajos, para que nada de uso frecuente requiera un banquito o un estirón profundo y sin equilibrio.

  • Coloca los artículos más usados entre la altura de la cadera y el hombro, la zona que no necesita banquito ni agacharse.
  • Agrega una silla o banca firme cerca de la puerta para el asunto incómodo de ponerse los zapatos y el abrigo sentado.
  • Asegúrate de que una lámpara y un teléfono estén al alcance del brazo desde la cama y la silla favorita.

Tecnología simple que ayuda en silencio

La tecnología ayuda más cuando un padre o una madre apenas nota que está ahí. Las mejores adiciones no requieren aprendizaje ni ajustes: luces y pequeñas rutinas que responden a la voz, para que nada haya que buscar a oscuras, y una forma simple y siempre disponible de contactar a una persona si algo sale mal. Sáltate cualquier cosa que exija configuración, actualizaciones o un manual. Si se siente como un aparato que hay que dominar, terminará desenchufado en un cajón. Si simplemente funciona, se vuelve parte de la casa.

Empieza con un recorrido

No necesitas hacerlo todo de una vez. Recorre la casa despacio con tu padre o tu madre, idealmente siguiendo sus rutinas diarias reales, y nota dónde se detiene, se estira, se sostiene o entrecierra los ojos. Esas pequeñas vacilaciones son el mapa. Arregla primero lo de mayor riesgo, las escaleras oscuras, el tapete suelto, la tina imposible, y deja que el resto siga con el tiempo. Y hazlo con ellos, no a ellos. Un padre o una madre que ayuda a elegir los cambios conserva su sentido de propiedad sobre su propia casa.

Una casa bien adaptada no se anuncia. Simplemente deja que alguien siga viviendo como siempre lo ha hecho, con los peligros quitados en silencio del camino.

Hacer que una casa funcione es más fácil cuando alguien ayuda a coordinar las pequeñas cosas y está atento día a día. Ese apoyo cotidiano y basado en la voz es lo que estamos construyendo con Eldovia para ofrecer, sin pedirle a un padre o una madre que aprenda un solo dispositivo nuevo. Si estás ayudando a un padre o una madre a quedarse seguro en casa, te invitamos a unirte a nuestra lista de espera.

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